Cuauhtémoc Blas
La poesía y la literatura están para todos, aunque no sean muchos quienes las aprovechan. La práctica de la lectura va en retirada, más en Oaxaca donde una de sus fuentes, los periódicos impresos, están cerrando, ya solo queda uno o dos. Es urgente hallar alternativas porque solo la lectura forma gente despierta.
Precisamente por eso los gobiernos autoritarios y poco ilustrados no solo dejan morir a los periódicos sino propician su desaparición. Ni siquiera disimulan su oscurantismo, pues sin medios de comunicación no pueden hablar de democracia. Medios libres y buenos son los que se necesitan.
Los periódicos del centro del país suelen traer secciones especiales de cultura, diversos suplementos, recomendaciones de libros, cine…En Oaxaca hace tiempo tuvimos algo así.
La que no podía faltar nunca acá era la sección policiaca. Algunos periódicos traían esta información como un suplemento diario de al menos cuatro grandes planas, y a veces con una página más en medio, la famosa “tripa”.
“CHORREA SANGRE”
En reuniones editoriales para evaluar su periódico con articulistas, columnistas y periodistas en general, algunos pedían a los dueños la salida de la nota roja porque ‘contaminaba’ el desayuno de las familias, de los niños. Era frecuente escuchar esto: “Si exprimimos esa sección, chorrea sangre”.
Pero, ¿por qué destacar aquí la nota roja? Por lo revelador que puede ser hacerlo. Un maestro nos recomendó que cuando llegáramos a una ciudad compráramos el periódico para revisar su contenido: del tamaño de la información policiaca puede ser el grado de desarrollo cultural de ese pueblo.
Desde hace años Oaxaca es de nota roja nacional. Decenas y decenas de paisanos de pueblos indígenas se matan continuamente, otro de sus usos y costumbres; a lo que se suman ahora los del crimen organizado y desorganizado.
Ante la magnitud de este fenómeno, llama la atención que no se haga en Oaxaca más literatura al respecto, como en otros estados. Por eso, lo que nos presenta hoy Juan Carlos Zavala es oportuno. Si bien lo sucesos los vivió él en Coahuila, eso no es importante, la poesía se basta a sí misma y tiene que sostenerse en cualquier parte.
PERIODISMO Y POESÍA
A tono con estos tiempos sangrientos alguien dijo que los periodistas son los cronistas del desastre. No son pocos los que, además de consignar las catástrofes cotidianas, se valen de la literatura para expresar lo que ya no alcanzan a comunicar con el periodismo. Esa fue recomendación de Ryszard Kapuscinski: escribir en libros lo que no cabe en el periodismo.
Periodismo y poesía están muy ligados no solo por ser comunicación discursiva, también porque la poesía puede fortalecer al primero en su trascendente misión de informar y educar a su sociedad. Si se quiere dominar el idioma y escribir bien hay que leer poesía, recomendaba el ícono del periodismo, Kapuscinski. “Las únicas personas que realmente se ocupan del idioma son los poetas”, dijo.
El lenguaje directo de Zavala, gran periodista de claridad y objetividad, nos pone con crudeza frente al asesinato y la sangre, la muerte y la impiedad. ¿De qué otra forma expresar la caída a esos infiernos de la deshumanización donde hasta los niños narcos pueden matar y delinquir despreocupadamente? A propósito, va un fragmento de uno de los mejores poemas de Zavala: Halcones
Somos vigías/
soplones/
niños-narcos/
en las esquinas de los barrios/
en el territorio enemigo/
colegiales del terror a ritmo de cumbia/
porque no merecemos el corrido/
ni la leyenda/
dejamos la inocencia en fotografías/
que yacen entre los pechos de nuestras madres/
Narcopoemas nada tiene que ver con los narcocorridos, no festeja a los antihéroes, expone la ruda violencia en México. Violencia y ejecuciones se dan en todo el país. Apenas se gritó este 15 de septiembre por todos lados independencia y libertad, cuando buena parte del territorio nacional es esclavo del pago de piso y la extorsión.
Aquí en Oaxaca, son legiones de familias las que están emigrando, sobre todo en el Istmo de Tehuantepec, porque ya no pueden con las extorsiones. Ya son notorias las áreas fantasma en Juchitán, es una verdadera tragedia humana. Ante el silencio cómplice de todos los gobiernos.
Hay quién se queja de ver esa realidad en lo que se escribe ¿Hay demasiada sangre?, ¿es amarillismo? La realidad está a la vista. Scherer respondió: la realidad es amarilla. Siendo roja no se le puede pintar de azul. Y la poesía también deja su testimonio, aunque por otros caminos.
Ya para concluir, creo necesario precisar algo, por si acaso. Estos que se presentan no son poemas-periodismo, son poemas a secas. Si la poesía supone palabras cargadas de sentido, aquí las hay; hay palabra pulida, lo que el poeta Eliseo Diego propone: «pulir todos los días, todas las palabras». Un lenguaje directo, firme y, sobre todo, con claridad, porque como dijo Ezra Pound: “Se ‘conmueve’ al lector solo mediante la claridad”.
*Texto de la presentación del Libro Narcopoemas, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), el 23 de octubre de 2025.
