Crónicas de la ínsula/ Cuauhtémoc Blas
El gobierno de Oaxaca ha decretado prácticamente la desaparición del Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca (SUNEO), una red de diez universidades y once campus iniciadas en la Universidad Tecnológica de la Mixteca en el sexenio de Heladio Ramírez López. Aunque no existe una disposición legal para este SUNEO, se ha manejado así, de facto.

Por eso el decreto del 29 de agosto de 2025, publicado en el Periódico Oficial de Oaxaca, no alude al SUNEO sino a cada una de las universidades regionales, donde inicia la desaparición de estos institutos como hasta ahora han sido, dentro del ámbito estatal, y su incorporación al gobierno federal, luego de 33 años, diez universidades, once campus y 31 institutos de investigación estatales.
CONSEJO ACADÉMICO, EXPATÍBULO
La reforma despoja al Consejo Académico el poder que, como en un patíbulo, decidía la vida de la Universidad. Consejo en manos de searistas fanáticos, ahora angustiados porque les quitaron el poder; pero ya se reorganizaron para crear o influir en la nueva reglamentación y seguir controlando lo que perderían con el decreto. Fanatismo que corresponde a la pérdida de sus privilegios y excesos que durante décadas abrevaron con su incondicionalidad.
El gobierno actual les ha lanzado dos misiles, de dos bandas cada uno: el primero desaparece a la anterior y habilita a una nueva Junta de Gobierno, con personas del todo ajenas al SUNEO, con un propósito definido: hacer una limpia de personal en las universidades —capítulo VI del decreto del 29 de agosto de 2025, publicado en el Periódico Oficial de Oaxaca—.

Luego, estas universidades, hasta ahora dentro de la estructura del gobierno de Oaxaca, serán integradas a las Universidades del Bienestar “Benito Juárez” o absorbidas por el Tecnológico Nacional de México.

El otro misil es también de dos bandas: por una parte le quita el poder a quienes se han beneficiado de los puestos mejor pagados y han ido de un cargo a otro —jefaturas, direcciones, comisiones. Todos los privilegios fueron para estos grupos searistas que excluyeron al 70 por ciento de la base de maestros—; por otra parte, este gobierno tomará posesión de las universidades con gente de su régimen, y seguramente con sus familiares.
SEARISTAS EN CAMPAÑA, PIERDEN SUS PRIVILEGIOS
Los searistas radicales tienen poca autoridad moral para ser apoyados, pues muchos están acusados de múltiples abusos y arbitrariedades. Ahora piden que los dejen participar en las discusiones cuando ellos no dejaban participar a nadie.
Hacían y deshacían, varios tienen denuncias por acoso a las alumnas, hostigamiento a profesoras, a algunas de las cuales despidieron arbitrariamente. Lo que hicieron en la Universidad del Istmo fue tan desproporcionado como escandaloso. Nada les importaba, eran de roca.
En los tendederos de denuncia que colocan cada 8 de marzo las alumnas acusan a muchos maestros, entre ellos al actual rector, doctor Raúl Salas. La mayoría de quienes han sido jefes de carrera fueron protegidos de Modesto Seara, también acusados de acoso sexual. Largo historial.
Todos estos personajes, los mismos que llevaron a estas universidades estatales regionales al desastre, quieren retomarla, redirigirla en lo que viene. No se cansan, ahora quieren lo que queda para seguir en lo suyo.
A UNIVERSIDADES DEL BIENESTAR O AL TECNOLÓGICO NACIONAL
No obstante, las nuevas directrices marcadas por el gobierno de Oaxaca, genera natural incertidumbre entre la base académica, administrativos y trabajadores. Y cómo no si todo apunta a que los días del Suneo como tal están contados. Veamos un poco lo que viene del interior:
En reuniones de la exrectora con directivos, profesores e investigadores, les manifestaba reiteradamente que el SUNEO podría ser absorbido por el Tecnológico Nacional de México o por las Universidades del Bienestar.

Esa era la instrucción, recibida por ella, en reuniones con la Secretaria de Educación de Oaxaca y la Subsecretaría de Educación Superior Federal, en presencia del gobernador del estado.
CALIDAD ACADÉMICA, UN MITO
Lo anterior porque las universidades no cumplían con superar muchos de los rezagos históricos de cada una de ellas: índices elevados de reprobación de los alumnos, eficiencia terminal —menos del 40% de los inscritos termina el plan educativo—, carreras con solo tres alumnos, índice bajo de titulación, entre otros.
Así también como el excesivo número de profesores e investigadores en ciertas carreras, la falta de investigación que impactara en el desarrollo de las regiones; es decir, no responden a las necesidades de Oaxaca sino a sus intereses. Los funcionarios federales y estatales argumentaron que el SUNEO y sus universidades poseen un presupuesto alto con pocos resultados (lo que echa por tierra el mito de la “gran calidad del SUNEO”).

De igual forma, en estas reuniones, la ex rectora indicó a los profesores que el gobernador le dio un tiempo de gracia para superar esos rezagos. Pasó el tiempo y no lo hicieron. Y seguramente el gobierno sabía, y esperaba, que no lo harían.
Los vicerrectores de las diez universidades de este sistema estatal, ascendidos a rectores al iniciar este sexenio, sus profesores y camarilla, no pudieron o no quisieron atender las sugerencias oficiales: mejorar la calidad universitaria.
Nada pudo hacer la exrectora para mover los vicios e inmovilismo arraigados, lo que sugiere la magnitud de éstos. De manera que María de los Ángeles Peralta Arias renunció como rectora este 4 de septiembre, para dar paso a lo que viene con el atropellado gobierno pseudoprimavera. Adiós al SUNEO.