Ciudad de México.- Miles de mexicanos se congregaron este lunes en diferentes ciudades del país para observar el denominado Gran Eclipse de sol, registrado luego de 32 años de un evento similar en el país. Aunque pueden ocurrir entre dos y cinco eclipses solares al año, la mayoría son parciales. La última vez que observamos un eclipse solar total en México fue el 11 de julio de 1991; el siguiente ocurrirá hasta el 30 de marzo de 2052.
El Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) celebró el acontecimiento con un “Picnic bajo la sombra” en Las Islas, en Ciudad Universitaria, donde combinó charlas de astronomía con grupos musicales; en esta zona del país el sol se ocultó en un 75 por ciento durante casi cuatro minutos y medio; mientras que en estados como Mazatlán, Durango, Torreón, Monclova y Piedras Negras se oscureció completamente.

En Mazatlán, Sinaloa, donde el eclipse fue total, locales y turistas abarrotaron las playas para ser testigos del peculiar acontecimiento, que también cubrió a la región central de Durango y Coahuila.
En la ciudad de Oaxaca algunos ciudadanos acudieron al Observatorio Astronómico Municipal, ubicado en el Cerro del Fortín, donde trabajadores del organismo les brindaron pláticas y orientación sobre este fenómeno, que fue perceptible en un 68 por ciento.

El director del centro, Juan Carlos Aguilar Jiménez, refirió que en 1970 ocurrió un eclipse total de sol, que pudo ser apreciado principalmente en el municipio serrano de Miahuatlán, después ocurrió el de 1991, y ahora este, que en el caso de la entidad es parcial.
Fenómeno natural
Los eclipses son fenómenos naturales espectaculares que ocurren cuando el sol, la luna y la Tierra se colocan a lo largo de una línea recta. Si la Tierra queda en medio de los otros dos cuerpos celestes tenemos un eclipse lunar. En cambio, si la Luna se ubica en medio del Sol y nuestro planeta, entonces hablamos de un eclipse solar.
“Para comprender qué es un eclipse primero hay que entender cómo se mueven los planetas alrededor del sol; lo hacen a través de la fuerza de gravedad. La Tierra, que es el tercer planeta a la distancia del sol, se mueve en una órbita aproximadamente circular, estando ligada al campo gravitacional del sol. Por otro lado, la Luna está sujeta al campo gravitacional de la Tierra y ambas, en conjunto, se mueven alrededor del sol”, comentó Aldo Armando Rodríguez Puebla, investigador del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM.
Si la Luna tuviese una órbita perfectamente circular, estuviese más cerca de la Tierra y en el mismo plano orbital, habría eclipses totales cada luna nueva. Pero como la órbita lunar tiene 5.24 grados de inclinación respecto de la terrestre, su sombra no cubre generalmente nuestro mundo. Sólo si está cerca del plano de la eclíptica durante una luna nueva, puede suceder un eclipse solar.
El IA de la UNAM recomendó que para contemplar el eclipse de manera segura se utilizaran métodos indirectos, pues directamente es suficiente que un delgado halo de luz solar se distinga alrededor de la Luna para quemar la retina y ocasionar pérdida de la visión central, lo que es irreversible.
Hay opciones indirectas como perforar una caja de cartón y crear una pequeña cámara oscura, como aquellas con las que se tomaron las primeras fotografías de la historia. Otra es hacer un orificio con una aguja en una hoja de papel para ver una proyección del fenómeno.
También es posible a través del follaje de los árboles, ya que permite ver sobre el suelo cientos de pequeños eclipses que lucen como diminutas monedas cintilantes a las que, poco a poco, va devorando la oscuridad.
Para observarlo volteando al cielo es necesario utilizar visores certificados que cumplan con la norma ISO 12312-2, o un filtro de soldador número 14. No deben usarse radiografías, negativos, vidrios ahumados, filtros caseros, lentes de sol comunes, advirtió el IA.