*¡Bravo! ¡Bravo! Políticos en Tehuantepec se encomiendan a Tláloc, promueven emprendimientos y una vida saludable
Por La Tehuanita
Tehuantepec, Oax.- Tinacos, tianguis y lanzamientos de bolas son la nueva forma de hacer política en Tehuantepec o, mejor dicho, ‘de apoyar al pueblo bueno y sabio’ en este municipio de la región del Istmo, donde la gente vive sin agua, pero con tinacos listos en espera de lluvia, conforme a la recomendación del gobernador Salomón Jara Cruz; donde se carece de empleos formales pero -por ahora- las autoridades ceden parques y campos deportivos a los amigos o para vendimia; donde hacen falta canchas dignas pero hay muchas Ligas deportivas para estirar hasta que llegue el tiempo electoral, digo, hasta que un equipo local llegue a destacar en torneos internacionales…
¿Que la reconstruida red de distribución de agua potable resultó un fiasco? No se distraiga, estimado lector, lo importante es que la exedil dejó un gran legado a los tehuantepecanos: el nombre de su finado esposo a la Planta Tratadora de Aguas Negras.
¿Que no funciona? No se vuelva a distraer, amable lector, lo importante es que, contrario a lo augurado por esta paisana, al dejar la presidencia ella no se convirtió en edecán de la empresa Yema de Oro -a la que publicitaba un día sí y otro también para apoyar a su amigo José Eduardo Farfán Moreno, a quien le cedió parte de la Avenida Ferrocarril para expandir el negocio familiar e incluso le prestó el Deportivo Guiengola para lucro personal con un Juego de Leyendas en noviembre de 2023-.
Ahora, en cambio, lleva Bienestar a todos los rincones del estado, incluido su amado Tehuantepec, de donde nunca se ha ido y sigue apoyando al deporte local. Para esto cuenta con el apoyo del mismísimo director de Gobernación del Ayuntamiento tehuano, Alexis Robles, que apenas checa salida se dedica a promover las buenas acciones de la inquieta secretaria del gabinete estatal…

Si usted es varón -ya sea o no como Simón, el de la canción- y le interesa competir en las próximas elecciones, con intercambiar tinacos por credenciales de elector ya tiene votos asegurados. No se asuste de que alguna autoridad electoral le reclame, solo diga que su intención es satisfacer una necesidad humana básica, y ya con eso soluciona.
Si usted es mujer, la estrategia es un poco más compleja, se requiere cabeza, capacidad de organización, labor de convencimiento, un discurso empoderador e ir buscando su parque o cancha pública para instalar emprendimientos. Solo le aviso que el Campo Rojo ya lo ocupó la regidora petista de Desarrollo Económico Remedios Molina Cisneros con su Expo Incluye-T, de la que lleva dos ediciones.

Del parque central «Miguel Hidalgo» dispone, por supuesto, la doctora morenista Ana Cecilia Pérez Velásquez, que por algo es presidenta municipal. ¿O qué creían, que dejó a un lado su vocación para convertirse en marioneta política? ¡No! Ella ayuda e impulsa a mujeres a través del Emprende Fest.

Y, la cereza del pastel, el Mercadito Verde en el Parque Juárez, promovido por ecologistas como la exregidora Chelito Zamudio, que buscó fallidamente la presidencia y, sin embargo, su primer compromiso al llegar al gobierno fue sanear al río Tehuantepec. Nunca se acercó siquiera a arrancar un lirio acuático pero no se preocupen, dejó a su hijo Héctor Nicolás Medina Zamudio como director de Ecología para continuar su labor, porque ella es muy comprometida y cuando se propone algo lo logra, y confía en que, con su suerte, varias generaciones de su familia ocupen los cargos públicos que ella deja hasta conseguir su propósito. ¿Quién mejor que su sangre para entender su proyecto? Y si el río sigue contaminado y sin limpiarse mejor, así tendrán más trabajo que hacer, que es lo que a ella le gusta: trabajar por su pueblo…

Así que ya sabe, si usted quiere ir a pasear y disfrutar de alguno de esos espacios públicos, primero pregunte si hay o no tianguis ese día, igual aprovecha y apoya a su partido político de preferencia, digo, a la economía local. O, ya de perdis, se va a festejar algún jonrón en honor de doña Vilma Martínez Cortés. ¡Ay nanna!

