Salvador Flores Durán
Oaxaca de Juárez, Oax- En Canto de Mar es una agrupación oaxaqueña integrada por cuatro mujeres unidas por la jarana y el son jarocho, sonidos de madera y poesía que nace de la vida cotidiana para deleitarnos con sus voces, inspiradas por el mar y el amor a la música tradicional mexicana.
Con Malinalli Montes en el cajón y el zapateado, Melina Marroquín en la jarana primera y Verónica Vidal y Paulina Jiménez en la jarana segunda, se definen como “voces diversas que vienen de distintos rumbos, unidas por el sonido de la jarana, el verso y la alegría de ‘en-cantar’. La música tejida desde la complicidad que envuelve nos recuerda ese ir y venir del mar que inspira con su cadencia”.
En marzo de 2025 Verónica tuvo la inquietud de contactar a cada una para reunirse y tocar, buscar espacios para poder interpretar esta música. En pláticas por WhatsApp acordaron ensayos y todo empezó a fluir.
Fue sencillo reunirse, empezar a conocerse, aportar ideas. Tuvieron buena conexión: han compartido risas, algunas lágrimas. Además de la música, también han encontrado un espacio para compartir vivencias, pláticas, contención, un lugar seguro para las cuatro.
En diciembre pasado presentaron su proyecto en La Jícara, y en julio de 2025 ofrecieron en la Biblioteca Henestrosa un concierto en favor del pueblo palestino.

Escucharlas es una delicia, la belleza de las voces, la nostalgia y alegría de los versos, el zapateado y el ritmo del cajón acompañan las letras que hablan de amores, de historias que fluyen como los ríos van al mar, en un fandango de aires indígenas, españoles y africanos, que celebran la vida, la naturaleza y la conciencia social.
En el son jarocho las diferencias entre las jaranas primera, segunda y tercera son principalmente las dimensiones, y hay otras más pequeñas que la primera: el mosquito y el chaquiste. Los tamaños de jarana dan distintos registros, mientras más grande la jarana (tercera) más grave es el sonido, las más pequeñas son más agudas. Al tocarse juntas, estos registros se complementan y crean un sonido más rico, equilibrado y lleno de matices.
Interpretan sones jarochos tradicionales y de la Cuenca del Papaloapan que se tocan en las fiestas tradicionales de lugares como Loma Bonita y Valle Nacional, piezas como El Balajú, La Morena, Aguanieve, La Petenera, La Caña, Olas del Mar.
–¿Por qué apostar por el son jarocho?
-Es una música en la que todas hemos encontrado un refugio. Desde nuestras propias experiencias, la vida nos fue llevando a esta música, aun cuando cada una proviene de lugares distintos: Verónica, de Coatepec, Veracruz; Melina, de Puerto Escondido, en la Costa oaxaqueña; Paulina, de Aguascalientes; y Malinalli, de Huajuapan de León.
Hemos visto a muchas mujeres desenvolverse dentro de este género, compartir su música y sus experiencias, y eso nos inspira a crear también nuestro propio espacio para expresarnos al cantar. En el son jarocho encontramos una forma de compartir lo que vivimos. Además, es una música tradicional que representa a nuestro país y apostar por él es una manera de preservar la cultura de nuestro país y nuestra identidad como mexicanas.
-¿Las letras son improvisaciones o las elaboran?
-Los versos que cantamos provienen, en su mayoría, de la tradición oral. Muchos son ampliamente conocidos porque fueron creados por referentes del son jarocho; otros pueden ser de autoría más reciente, pero han sido transmitidos y apropiados a lo largo del tiempo por distintas generaciones. Estos versos hablan del mar, de la tierra, de la vida en el campo, del amor, de la lucha de los pueblos.
Esta música se interpreta principalmente en el contexto del fandango, una fiesta comunitaria que se desarrolla alrededor de una tarima, donde bailan mujeres y hombres. Alrededor de ella se toca y se versan los sones; en algunos momentos los versos pueden ser improvisados, como ocurre con las décimas.
Por lo general, una persona entona o declara el verso y otra responde, acompañadas por un estribillo, creando una especie de diálogo musical.
En Canto de Mar es una delicia musical que no te puedes perder.