Oaxaca de Juárez, Oax.- Elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) realizaron un operativo en las inmediaciones de la Central de Abasto y detuvieron de forma arbitraria a un periodista y su familia.
El reportero Álvaro Cuitláhuac López transmitió en vivo el operativo efectuado en la Prolongación de Galeana en el que integrantes de su familia y él mismo fueron detenidos sin orden judicial de por medio y con uso excesivo de la fuerza pública.
Personal de la AEI con armas largas irrumpió en su domicilio y detuvo al comunicador, quien fue golpeado y despojado de dos teléfonos celulares.
Posteriormente tanto él como sus familiates fueron liberados, mientras la Fiscalía de Oaxaca encabezada por Bernardo Rodríguez Alamilla dio a conocer que inició una investigación por los hechos.
«La Fiscalía General del Estado de Oaxaca, a través de los órganos internos de control, verificará la correcta actuación de los elementos que participaron en el operativo», precisó la dependencia encargada de procurar justicia.

En tanto, la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) expresó su «indignación y rechazo a los hechos que se exhiben ante la total falta de aplicación de protocolos y violación a los derechos humanos durante la detención».
Informó que contactó a un familiar de los agraviados e inició un expediente de oficio, además de trasladarse a las instalaciones de la FGEO a donde fueron llevados los detenidos para verificar su estado de salud.
La Defensoría hizo un «llamado enérgico a las autoridades a conducirse con el mayor respeto a los derechos humanos de todas las personas».
Condenan periodistas violencia institucional
A su vez, el movimiento «Periodismo en Riesgo» se pronunció por un alto a la violencia y la persecución contra periodistas en Oaxaca. Advirtió que la detención de Álvaro Cuitláhuac López no solo representa una grave violación de los derechos humanos sino que además exhibe la impunidad con la que operan las fuerzas de seguridad en el Estado.
«Las amenazas y conversaciones entre agentes, en las que se aludió a actos de tortura, constituyen una evidencia escalofriante de los riesgos que enfrentamos quienes ejercemos el periodismo en Oaxaca y la población oaxaqueña en general.
«La privación ilegal de la libertad, el abuso de poder y la violencia institucional ante la falta de aplicación de protocolos y violación a derechos humanos no pueden seguir siendo la norma», externó.
Por ello exigió una investigación imparcial con sanciones para los responsables, que se garantice la seguridad del periodista y su familia, frenar la violencia y la criminalización contra la prensa y la ciudadanía, y garantizar la labor informativa.